En esta analogía, representa al ser humano como un conjunto formado por un carruaje, caballos que tiran del carruaje, un cochero que dirige los caballos y el viajero, sentado dentro del carruaje.

     El carruaje representa el cuerpo físico.

     Los caballos serán las emociones (el sistema emocional consciente e inconsciente).

     El cochero, la mente.

     El viajero, la esencia o cualquiera que sea el nombre que se le dé: espíritu, alma, Guía, etc..

     El conjunto físico, emocional y mental constituye lo que a menudo llamamos «personalidad» o «ego».

     Imagina un carruaje llevado por caballos, en el que el cochero es tu mente, el carruaje tu cuerpo, los caballos tus emociones y tu esencia es el viajero que le dice al cochero cual es tu objetivo.

     Para que el viaje nos lleve a disfrutar de una vida plena, todas las partes tienen que estar equilibradas porque todos juegan un papel imprescindible.

El cuerpo físico, el carruaje

     Según esta analogía, el estado en el que se encuentre el carruaje (el cuerpo físico) depende de los cuidados y del manejo de los caballos (las emociones) por parte del cochero (mente). Ya que si los caballos van muy veloces o por malos caminos, el carruaje puede sufrir daños en su estructura.

     Esto es una herramienta que podemos trasladar a nuestra vida porque si respiramos y vemos como se encuentra nuestro cuerpo (tenso, relajado, torpe, ágil,…), nos hace ser conscientes del grado de dominio que tiene nuestra mente (cochero) sobre el binomio formado por las emociones (caballos) y el cuerpo (carruaje).

Las emociones, los caballos

     Las emociones nos mueven en la vida a través del deseo y es un gran depósito de energía capaz de tirar del carruaje.

     ¿Cómo se utilizan las emociones? Esa es una pregunta fundamental. Es un arte utilizar el inmenso poder energético que proviene de las emociones, lo cual requiere dedicación y entrenamiento para ser consciente de tu cuerpo.

La mente, el cochero

     En la mente se producen los procesos del pensamiento. Las funciones del cochero son, en principio, las siguientes:

         1) El cochero (la mente) es el que establece un diálogo “interno” con el viajero (nuestra esencia), para contarle que sucede en el exterior. Después el viajero toma las decisiones y le indica al cochero el camino que debe seguir. El cochero será el que domina y dirige a los caballos para llevar el carruaje al destino que el viajero le ha indicado.

         2) Se encarga de cuidar del carruaje.

TRABAJO INDIVIDUAL. LOS ROLES

     El papel que juega la mente es crucial, debido a que es el vínculo entre nuestra esencia y el de las otras dos partes de nuestra personalidad el cuerpo y las emociones. Además, es a través del cochero la forma que tiene el viajero de expresar su voluntad en el mundo. Cuanto mas ordenado sea este diálogo, mayor grado de auto-realización tendrá la persona.

     El manejo y el control que tiene el cochero (la mente) con los caballos es otro factor clave. El comportamiento de los caballos, depende sobre todo de como sean dirigidos por el cochero. Esto significa que nuestros estados emocionales dependen mas de lo que pensamos, qué de lo que ocurre en el exterior, como acostumbramos a creer.

     El cochero debe buscar el equilibrio entre el cuidado del carruaje, sin obsesionarse con él, y el cuidado y la alimentación de los caballos, pero sin someterse a ellos.

     El papel del viajero es esencial al ser el único que conoce la meta y el que nos puede llevar a ella.

TRABAJO EN EQUIPO. EL FUNCIONAMIENTO IDEAL

     La clave de esta analogía es el equilibrio de cada una de las partes. Todos juegan un papel importante que se debe honrar. Si se respetan los roles de cada una de las partes del conjunto del carruaje, estaremos recorriendo el camino de la plenitud.

     Esto es porque el ser humano forma un equipo compuesto por cuerpo, emociones, mente y esencia. Su funcionamiento ideal es:

     El viajero, transmite sus órdenes al cochero en forma de ideas. Los dos tendrán una conexión tan profunda que compartirán los mismos valores y objetivos. Gracias a esa conexión, el cochero fluye con los caballos y el carruaje (los tres forman la personalidad), conduciéndolo por el camino elegido por el viajero. Una personalidad bien dirigida por la esencia, llenará de cualidades el viaje aportando sabiduría, amor, inspiración y libertad.

     Un carruaje bien guiado, continúa su ruta sin perturbarse por el comportamiento de los demás y de otras circunstancias externas.

     Los caballos forman un equipo indivisible con el carruaje.

     Los caballos, si están domados y bien llevados, actúan con toda su fuerza (potencial emocional disponible por completo) y tiran del carruaje con rapidez, armonía y eficacia (máximo potencial creador). Los caballos permanecen abiertos a los sentimientos, pero sin dejarse perturbar por otros caballos o carruajes que, mejor o peor dirigidos por sus correspondientes cocheros, circulan por el mismo camino.

     En definitiva, esta conexión a través de una mente serena, impulsado por un cuerpo y unas emociones equilibradas, te permite sortear dificultades y desafíos de la vida con sabiduría, inteligencia, serenidad y equilibrio.

     A partir de aquí, podemos cuestionar nuestro estado actual:

¿Cómo estamos llevando nuestro carruaje?, ¿Quieres cambiar algo?

¿A qué velocidad quieres que vaya?

¿Qué tipo de comunicación existe entre nuestra mente y nuestra esencia?, etc.

UN SISTEMA EMOCIONAL DESCOMPENSADO

     En la actualidad, uno de los casos que nos encontramos en numerosas ocasiones, es cuando el binomio formado por carruaje y caballos, es dirigido por un cochero aislado de la sabiduría del viajero. El cochero no es capaz de llevar a cabo sus funciones, incluso los los caballos, le dominarán a él en mas de una ocasión. El cochero al estar desconectado del viajero, no sabe hacia que destino debe conducir el “conjunto del carruaje”. Además, el poco control que tiene sobre los caballos, provoca que su energía sea incontrolable para el cochero teniendo escaso control del carruaje.

En definitiva, tenemos un carruaje llevado por partes separadas, las emociones van por su camino, la mente por el suyo y el espíritu desconectado de todo.Este funcionamiento de nuestro equipo interior, produce un comportamiento relevante en nuestra vida cotidiana, al dejar todo el peso de nuestro destino en una mente desconectada de la esencia y de las emociones.

     El desconocimiento de nuestro mundo emocional, provocado en gran medida por la falta de reconocimiento y de expresión de nuestras emociones, puede desembocar en comportamientos destructivos, agresividad, confusión, desprecio, malestar físico, falta de cooperación, falta de comunicación, venganzas, mala voluntad, etc