Todo lo que nos rodea es un flujo continuo de dar y recibir. La naturaleza nos ofrece una sinfonía perfecta donde las cosas ocurren libremente. La incertidumbre se desenvuelve en armonía. Nada es estático. Si te fijas en el poder de la naturaleza, el aislamiento es inexistente, el equilibrio entre dar y recibir es constante y esencial. Esto nos permite disfrutar de la continua exuberancia de la que disfrutamos. Nosotros no somos diferentes, formamos parte de ella. Nuestro cuerpo también es un ejemplo de este vínculo. Nuestras células crecen y cooperan unas con otras, cualquier proceso que busques dentro de nosotros mismos, también existe el mismo tipo de equilibrio de dar y recibir.

     No somos una isla. Uno de nuestros grandes poderes, es ser consciente que formamos parte de algo mas grande que nosotros mismos. Estamos conectados con todo lo que nos rodea. Es invisible a nuestros ojos, pero somos parte de un todo.

Reconocer es hacer visible lo invisible

     Conéctate con tu generosidad y con tu gratitud, con tu deseo sincero de dar a los demás, a tu entorno y a ti mismo. Y también a tu deseo de recibir de los demás, de tu entorno y de ti. Todo debe estar en equilibrio, al igual que está en la naturaleza. Me refiero a estar abierto a la generosidad de dar, al mismo nivel que estar dispuesto a agradecer lo que te entregan.

     La generosidad y la gratitud están conectadas entre sí y se retroalimentan. Están asociadas íntimamente para beneficiarte en tu desarrollo vital. Si deseas recibir alegría, primero da alegría a los otros, si lo que buscas es amor, ofrece amor a los demás. Bendice las cosas buenas de tu vida y aprende a bendecir SILENCIOSAMENTE para que la dicha llegue a los demás, deseándoles a todos que le sucedan grandes cosas en sus vidas. Con esto me refiero a buenos deseos, aprecio, elogios o incluso una simple pero sincera sonrisa. Mientras mas se da, mas se recibe.

     Despertamos en nosotros lo que observamos en los demás. Dar también significa que es lo que elijes ver en el otro, en qué te estás fijando, qué le quieres transmitir. Puedes hacer un ejercicio muy sencillo, se trata de escuchar y observar en que te estás fijando, en que piensas cuando te está hablando. Si escuchas para acercarte y encontrar su amistad, cariño o amor, fíjate en lo que te inspira del otro. Si quieres comprender y miras con ternura, tus palabras desprenderán confianza y cariño, y esto despertará en el otro confianza y cariño hacia ti. Si quieres alejarte, basta con que te fijes en sus defectos. Ten en cuenta que: si buscas los errores y defectos en los demás, también los encontrarás en ti, y si buscas su grandeza, entonces descubrirás la tuya. Si tienes una mirada de confianza y cariño hacia los demás, también la tendrás contigo mismo. A esto me refiero con el flujo de dar y recibir. Aquí reside la idea en que nos convertimos en aquello que damos al mundo.

     Conéctate con la gratitud que sientes por aquello que posees, por lo que has ganado o recibido. Pueden ser pequeñas cosas, no solo objetos. Valora aquello que te regala la vida, valora el apoyo de los demás. Con esto me refiero a darle la bienvenida a todo lo que te sucede, a tus miedos, a la incertidumbre, a las actitudes del otro, a una sonrisa, a una palabra amable, etc. Son regalos que recibes. ¿A qué estás agradecido?.

     En cada decisión hay innumerables alternativas que te afectan a ti y a los que te rodean. Para tomar decisiones con plena consciencia, evitando que las heridas decidan por ti, sé generoso y enfócate tanto en tu satisfacción como en la de los que estén influenciados por ella. A esto me refiero en ser totalmente consciente de tus decisiones. Realiza acciones que den felicidad, paz y abundancia a otros, y recibirás lo mismo a cambio.

     Cuida aquello que quieres conseguir. Si deseas aumentar tu riqueza material, el cuidado consciente de tus negocios o finanzas, hará aumentar tu retribución. Siembra la semilla con una mentalidad de generosidad y gratitud. Pronto recibirás los frutos de tus decisiones.

     En el momento de elegir con consciencia, céntrate en tu respiración y pon la mano en el pecho para sentir los latidos. Ahora mentalmente, pregúntale al corazón por orientación y guía. ¿Qué traerá esta decisión a mí y a los que me rodean? Busca en silencio la respuesta, déjate llevar por tus sensaciones y apaga tu mente. Así tomarás siempre una decisión consciente. La conciencia nace en el corazón. Tomarás decisiones muy positivas para tu vida si las haces con plena consciencia.

MANTRA: QUIERO SER CONSCIENTE DE LO QUE DOY Y DE LO QUE RECIBO.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

    ¿Qué quiero compartir?; ¿Qué quiero recibir?.

    Cuando escucho al otro, ¿En qué me quiero fijar?, ¿En lo que me inspira o en lo que me aleja? .

   ¿Qué cosas tengo gracias al apoyo de los demás?; ¿Qué puedo agradecerle a la vida?

   ¿Cuál fue el último regalo que he recibido?; ¿Cuál fue el último regalo que he dado?

  ¿Estoy tomando decisiones con plena consciencia?, ¿Cómo puedo dar para recibir lo mismo a cambio?, ¿Las heridas están decidiendo por mí?.

  ¿Qué traerá esta decisión a mí vida y a los que me rodean?

Después de sanar las heridas del pasado,

estas dejan de marcar nuestro potencial, nuestro destino.

A partir de ese momento, será a donde avanzamos

quien marque en quién nos convertiremos.

Por Iván Álvarez “Milo”